Políticos y asesinos en serie se parecen…según la policía de Nueva York

COACHING LIDERMAPProbablemente, y mal que nos pese, nuestros políticos se parecen a muchos de los que, en este mismo momento, estamos leyendo este artículo. A muchos, pero, en ningún caso, a todos. Y es que la personalidad de los políticos -como la de cualquiera- combina características genéticas y experiencias vitales varias que, cuanto más tempranas hayan sido, más habrán marcado la personalidad de la persona (en este caso, del político). Luego, a partir de estos rasgos, quien haya logrado construir una carrera política de éxito a buen seguro habrá sumado otros elementos añadidos. Estos podrían ser la suerte, una reputación ganada fuera de la política o haber nacido en una familia de políticos y, como tal, heredar, entre otras cosas y, por ejemplo, una buena agenda de contactos.

En todo caso, y volviendo a la personalidad de un político, y a un perfil psicológico dominante entre las personas que se dedican a esta profesión, podríamos detectar cinco rasgos que suelen comunes a todas ellas. El experto en psicología Daniel Eskibel (autor del blog Maquiavelo y Freud) describe estos rasgos con total precisión en cuatro pinceladas:

  1. Autoritario

El político será respetuoso con las jerarquías. Elogiará a aquel que ostente cargos más importantes que él… de igual manera que competirá con sus iguales e intentará dominar a sus subalternos. Como consecuencia, valora la dureza, la resistencia y la agresividad política.

  1. Manipulador

Frío y calculador, la ética no será un impedimento para actuar. Para un político, ganar es lo máximo y todo lo demás es negociable. Esto se traduce en una máxima: el fin justifica los medios.

  1. Obsesivo

O lo que es lo mismo: minucioso y preciso. Su capacidad de trabajo y su profesionalismo suelen brillar mucho más que su personalidad.LIDERAZGO, LIDERMAP

  1. Paranoide

Es reservado, desconfiado y muy atento a los posibles significados ocultos tras            las palabras o las acciones de los demás. Muchas veces duda de la lealtad de quienes le rodean, y con facilidad cree que otros forman alianzas en su contra.

Lo malo de esta descripción es que, según un reciente estudio elaborado por la Asociación de Jefes de Policía de Estados Unidos (Nacop), políticos y asesinos en serie compartirían un buen número de rasgos psicológicos. O sea, que Obama, Putin o COACHING LIDERMAPAngela Merkel -por no poner casos nacionales- tendrían bastante en común (psicológicamente hablando) con asesinos en serie como James Mason, el carnicero de Rostov o el estrangulador de Boston. Y es que uno y otro grupo tenderían a ser personas superficiales, mentirosas y manipuladoras. Ah… y vanidosos, puesto que, aunque Daniel Eskibel, no lo incluyó en su listado, difícilmente se podrá encontrar un político sin un marcado rasgo narcisista en su personalidad. En palabras de José Luis Álvarez, profesor de liderazgo de INSEAD y autor del libro Los Presidentes Españoles (LID Editorial) “la actividad política es un escenario muy apetitoso para el narciso. Seguramente todos los presidentes españoles han tenido momentos narcisistas. Pero, probablemente, aquellos que han gozado de mayorías absolutas son los que han contado con mejores oportunidades para ello”.

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