Cómo sortear un mal día en el trabajo

Que levante la mano quien no haya tenido alguna vez unas ganas locas de dejar el trabajo y fugarse a una isla desierta. Hay veces en las que no nos despertamos con buen pie, y eso afecta al conjunto del día. Malhumorados, pagamos nuestro mal estado anímico con todos a nuestro alrededor. Y el trabajo no va a ser menos. El problema viene cuando un mal día en el trabajo hace que ese desorden anímico se convierta en un problema mayor. Sin alarmismos, es completamente normal tener un mal día en el trabajo y trasladarlo a casa, y viceversa. Lo mejor para que no nos afecte es aceptar ese estado y luchar contra él. Sigue estos consejos y ármate de paciencia y autocontrol. ¡Mañana será otro día!

1. Acepta que tienes un mal día

Desgraciadamente, estar de mal humor no es algo tan difícil, aunque a nadie le guste tener un día gris. Lo peor de todo es tratar de fingir estar feliz y contento cuando realmente se experimenta todo lo contrario. Luchar contra un mal estado de ánimo cuando se está enfadado, acabará por volverle a uno loco. Lo mejor en esos días es aceptar de antemano el estado que se experimenta. Si se está enfadado, se está enfadado. Si se está triste, se está triste. Claro que el aceptar su humor no quiere decir que se permita comportarse de manera despectiva con los demás, sino que al aceptarlo, podrá hacer algo al respecto .


2. Cuéntaselo a los demás

Compartir emociones nunca está de más cuando uno solo no puede atajar el problema. Se sorprenderá cómo el apoyo de sus amigos, familiares y compañeros de trabajo puede resultar altamente terapeútico para dejar de tener esa tristeza o mal humor. No trates de ponerte una máscara de felicidad ante tus compañeros porque lo más probable es que te descubran. Algunas empresas alientan a sus empleados a abrir sus emociones y a expresar que tienen un mal día. Los resultados son sorprendentes gracias a la comprensión de equipo.

3. Mira dentro de ti mismo

El escritor Daniel Goleman explica en su libro ‘Inteligencia Emocional’ que “las personas verdaderamente exitosas no son los más inteligentes, sino las que tienen las mejores habilidades emocionales”. La capacidad para identificar, comprender y administrar los estados emocionales y cambiar los estados indeseables por otros más adecuados, no es fácil. Cuando se está de mal humor, es extremadamente tentador avivar ese estado anímico en lugar de combatirlo. Además, tenemos la tendencia a pensar que ese mal humor siempre ha sido causado por algo o alguien más. El primer paso para solucionarlo es mirar dentro de uno mismo para ver lo que podría o no podría ser la causa de su estado emocional negativo.

4. Autoterapia de choque

La mejor forma para combatir el mal humor es pensar en cosas positivas y que nos hacen llegar a un estado relajante con nosotros mismos. Recuerda el día anterior, en el que probablemente hiciste las mismas cosas y no te parecieron tan molestas como hoy. Céntrese unos momentos en pensar en esas cosas que son agradables en el entorno laboral, como algún compañero de su agrado o algo agradable que haya sucedido recientemente. Es importante tener claro que el mal humor es pasajero y, tal como viene, se va. Así que no hay que hacer de ello un drama, sino tomárselo con tranquilidad. Dar un paseo durante la hora del almuerzo, sentarse en un lugar tranquilo y concentrarse en un trabajo que domine e incluso regresar antes a casa pueden ser de ayuda para que la sensación desagradable termine cuanto antes.

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