Cinco claves para tener una buena salud mental en el trabajo

Young Woman Sitting in Front of a Computer and Laughing --- Image by © Royalty-Free/Corbis

La buena salud mental y predisposición al trabajo son fundamentales para una carrera de éxito y para disfrutar haciendo cada día una actividad económica. Si bien hay muchas personas que disfrutan cada día con su trabajo, también hay quienes lo ven únicamente como un medio para un fin. En cualquier caso, lo importante es hacer que el trabajo sea lo que es: trabajo. Y que no nos cause problemas de salud al no saber respetar la línea que separa la vida privada de la laboral. Con estos cinco pasos, les será más sencillo disfrutar de su carrera y de su tiempo libre alejados del estrés y depresión que puede causar el trabajo.

  1. Dar paseos

Quien dijo que el ejercicio es la clave para mantener un buen estado de salud, no se equivocaba. El ejercicio es muy positivo en muchas ocasiones para liberar la mente de estrés y los músculos en tensión. Una caminata, especialmente en una zona en la que haya naturaleza, será altamente terapéutica. De hecho, varios estudios demuestran que las personas deprimidas únicamente hacen la mitad de ejercicio de las que no lo están. ¿La razón? Hacer ejercicio altera los niveles de serotonina que afectan el estado de ánimo y también aumenta la temperatura corporal, lo que influye en las enfermedades cerebrales asociadas con la depresión.

  1. Dormir bien

No nos cansaremos de repetirlo. La clave para el éxito y en rendimiento en el trabajo es descansar bien por las noches. Dormir, dormir, dormir. A ser posible ocho horas al día. El sueño es fundamental para el bienestar y la capacidad de concentración. Quiénes tengan déficit de sueño, no sólo les costará más estar con los ojos abiertos, sino que su capacidad de atención quedará muy mermada y no estarán tan “avispados” como el resto de compañeros. Una deficiencia de horas de sueño consecutiva puede provocar alteraciones en el estado de ánimo e incluso alucinaciones. Lo mejor es tener patrones de sueño que se repitan cada noche y descansar en un lugar oscuro, fresco y tranquilo que haga agradable ir a dormir.

  1. Realizar alguna actividad divertida

Tener unas horas al día en las que se puedas dedicar a una actividad que genere diversión y placer. Pasar tiempo divirtiéndote y en compañía de otra gente diferente a la que se encuentra cada día en el ámbito laboral es un gran antídoto contra el bajo estado de ánimo. De hecho, las personas con buena salud mental y buena predisposición al trabajo, tienden a rodearse de otras personas que a su vez son activas y con quiénes comparten muchas inquietudes. Cantar, pintar, hacer deporte o voluntariado. El tener unas horas del día para dedicarnos a algo que nos gusta y que no tiene nada que ver con los círculos laborales o familiares reforzará el sentido de identidad personal y mantendrá a la persona con una mentalidad sana.

4. Escuche música

La música se ha considerado una gran influencia en lo que refiere a los estados de ánimo. Si bien las baladas tristes pueden acompañar al desamor y a las tardes de fría lluvia, canciones alegres y rítmicas podrán subir el estado de ánimo en los más decaídos. Los científicos están de acuerdo con ese uso terapéutico de la música y, de hecho, hay hospitales que la utilizan para elevar el estado de ánimo de sus pacientes, combatir la depresión e inducir en el sueño de las personas con insomnio crónico. Escuchar cada día nuestras canciones favoritas o las que más nos cargan de energía mejorará, especialmente por la mañana o camino del trabajo, mejorará nuestra predisposición a enfrentarnos a la jornada laboral con otra mentalidad.

       5. Hidratarse correctamente

Beber mucha agua es clave para que nuestro cerebro absorba correctamente toda la energía y mensajes que recibe a lo largo del día. Tomar bebidas relajantes y algún estimulante al día como el té, ayudarán a reducir el estrés. Por el contrario, los médicos desaconsejan el uso de refrescos y de café por su alto contenido en azúcares y cafeína. Varios expertos aseguran que hay muchas evidencias que demuestran que la deshidratación produce una serie de impactos en el cerebro que ocasionan un menor rendimiento mental y, además, puede conducir al estrés.

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